BIBLIOTECA AL FONDO

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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Benteveo real (o Suirirí real)

Clasificación científica

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Passeriformes
Familia: Tyrannidae
Género: Tyrannus
Nombre binomial
Tyrannus melancholicus
(Vieillot, 1819)


BENTEVEO REAL (O SUIRIRI REAL)
(Tyrannus melancholicus)

DESCRIPCION
El Suirirí real o también llamado Benteveo real mide entre 20 y 21 cms y pesa aprox. 40 grs.
De abdomen amarillo oliváceo en el pecho, garganta blancuzca, pico negro, cabeza de color gris en región superior, presentando una corona oculta en la coronilla color bermellón o anaranjada.Dorsal y cola gris oliváceo y las alas negruzcas.
El borde de las coberteras grisáceas y las secundarias blancuzcas. Patas negras.
La hembra de aspecto muy similar aunque el amarillo del pecho mas apagado y la corona anaranjada de la cabeza mas pequeña.
Los ejemplares jóvenes o inmaduros también son semejantes al adulto, pero con poco o nada de corona naranja, son mas café por encima y mucho mas pálido por debajo, el borde de las plumas de las alas y la cola con una coloración entre canela y amarillo, este último en el pecho es mas pálido.


COMPORTAMIENTO

Muy adaptado a los diferentes hábitat: bosques, matorrales abiertos, sabanas, arboledas cultivadas, pastizales, bancos de rios grandes, áreas agrícolas, suburbanas y urbanas.
Son solitarios, se alimenta de avispas, abejas, libélulas y mariposas, los que atrapa después de un largo e intrincado vuelo. Suele posarse cerca de lugares con flores esperando cazar mariposas.
Se reproduce en primavera en el hemisferio norte entre marzo y julio, construye un nido en forma de taza construido de tallos, hierbas y enredaderas, pasto seco y su interior lo suaviza con raíces finas y crines de caballos. Anidan en arbustos y árboles a una altura que va entre 1,80 a 12 mts. Ponen de 2 a 3 huevos de color blancuzco con manchas café rojizo o pálido y lila.
Incuban cerca de 15 días y los pichones abandonan el nido al poco tiempo de haber nacido.
Fuera de la época de reproducción se juntan en grandes grupos comunales con otras especies.
No defiende territorios de alimentación.
Persiguen y abaten a grandes aves depredadoras.


DISTRIBUCION GEOGRAFICA

En Argentina: desde La Pampa, Córdoba, La Rioja y Buenos Aires hacia el norte, algunos casos mas al sur.
En América: desde EE UU (sureste de Arizona) hasta Argentina.


SITUACION ECOLOGICA ACTUAL
También nidifica en nuestro país en época estival, en la cual encontrará suficiente alimento para sus pichones, regresando al verano estibal donde el sustento tampoco escaseará. Este sistema de migración le asegura un futuro ecológico sin inconvenientes.

Fuente: http://ar.geocities.com/pajarosargentinos/suireal.html



DISTRIBUCION GEOGRAFICA
En Argentina: desde La Pampa, Córdoba, La Rioja y Buenos Aires hacia el norte, algunos casos mas al sur.
En América: desde EE UU (sureste de Arizona) hasta Argentina.


SITUACION ECOLOGICA ACTUAL

También nidifica en nuestro país en época estival, en la cual encontrará suficiente alimento para sus pichones, regresando al verano estival donde el sustento tampoco escaseará. Este sistema de migración le asegura un futuro ecológico sin inconvenientes.

(Texto gentileza de: http://ar.geocities.com/pajarosargentinos/suireal.html )

FOTOS TOMADAS EN LA AUTOPISTA DE CIRCUNVALACIÓN DE LA CIUDAD DE SALTA "LA LINDA"


lunes, 29 de diciembre de 2014

El benteveo, leyenda guaraní


Cuando Akitá y Mondorí se casaron, ocuparon una cabaña construida con varios horcones clavados en la tierra y cubiertos con ramas y con hojas de palmera. La nueva oga mí estaba en plena selva misionera.
Cerca, el gran Paraná pasaba impetuoso formando pequeños saltos en las piedras que encontraba al paso.
Al morir la madre de Akitá, su padre, que quedara solo, les pidió albergue en su cabaña y, como buenos hijos, recibieron con cariño al pobre tuyá a quien la edad y las enfermedades habían restado energías y capacidad para trabajar. A pesar de ello él trataba de no ser una carga para sus hijos, a los que ayudaba en lo que le era posible.
Para entonces ya había nacido Sagua-á, que al presente contaba ocho años.
Una de las tareas del abuelo, y que por cierto cumplía con sumo agrado, era atender al pequeño mientras sus padres, por su trabajo, se veían obligados a alejarse de la cabaña.
Grandes compañeros eran el abuelo y el nieto. Jugando, aquél le enseñaba a manejar el arco y la flecha y nada había que distrajera más al niño que ir con él a pescar a la costa del río.
 Cuando sus padres volvían, era su mayor orgullo mostrarles el surubí, el pirayú, el pacú o el patí que habían conseguido y que muchas veces ya se estaba asando en un asador de madera dura.
Otras veces, era una vasija repleta de miel de lechiguana que lograran en el bosque no sin grandes esfuerzos.
Para el pobre tuyá no había más deseos que los de su nieto y, aunque a costa de grandes sacrificios, muchas veces, su mayor felicidad era complacerlo.
Valido de tanta condescendencia, el niño era un pequeño tirano que no admitía peros ni réplicas a sus exigencias.
Sólo en presencia de sus padres que, compadecidos de la incapacidad del abuelo, restringían sus pretensiones, Sagua-á se reprimía.
A medida que el tiempo transcurría, las fuerzas fueron abandonando al pobre viejo que ya no podía llegar hasta la orilla acompañando a pescar a su nieto, ni hasta el bosque a recoger dulces frutos o miel silvestre.
Pasaba la mayor parte de su tiempo sentado junto a la cabaña, haciendo algún trabajo que su poca vista le permitía: tejiendo cestos de fibras vegetales o puliendo madera dura que transformaba en flechas o en anzuelos para su nieto.
Sagua-á correteaba sin cesar, alejándose de la oga mí con cualquier pretexto y dejando solo y librado a sus pocas fuerzas al abuelo, que nada decía por no contrariar al niño ni privarlo de sus diversiones.
Cuando los padres regresaban, encontraban siempre a su hijo junto al abuelo, de modo que, confiados en que el niño no se movía de su lado, dejaban tranquilos la cabaña para cumplir su trabajo en el algodonal.
El anciano, por su parte, jamás había dicho una palabra que pudiera delatar al cuminí, ni intranquilizar a sus hijos.
Pero sucedió que un día, Sagua-á se detuvo más que de costumbre en sus correrías por el bosque con otros niños de su edad y al llegar Akitá y su tembirecó Mondorí a la cabaña, hallaron al abuelo que no había probado alimento por no haber tenido quien se lo alcanzara.
Sus piernas ya no le respondían y era incapaz de moverse sin la ayuda de otra persona.
Indignado Akitá quiso conocer el comportamiento de su hijo en días anteriores, haciendo preguntas al abuelo; pero éste, pensando siempre en el nieto con benevolencia y cariño, contestó con evasivas, evitando acusarlo y encontrando en cambio disculpas que justificaron su alejamiento.
Cuando Sagua-á llegó corriendo y sofocado, tratando de adelantarse al arribo de sus padres, Akitá lo reprendió duramente, enrostrándole su mal proceder, su falta de piedad y de agradecimiento hacia el pobre abuelo que tanto le quería y que no había hecho otra cosa que complacerlo siempre.
Sagua-á nada respondió. Bajó la cabeza y su rostro adquirió una expresión de ira contenida. En su interior no daba la razón a su padre sino que, por el contrario, juzgaba injusto su proceder. ¿Por qué él, sano y fuerte, que podía correr por el bosque, trepar a los árboles, recoger frutos y miel silvestre, o llegar a la costa, echar el anzuelo y pescar apetitosos peces, debía quedarse allí, quieto, junto a una persona inmóvil? ¿Acaso al abuelo, cuando podía caminar, no le gustaba acompañarlo en sus excursiones? ¿Qué culpa tenía él, ahora, de que no pudiera hacerlo? Y en último caso, si no podía caminar, que se quedara el abuelo en la cabaña, que él, por su parte, nada podía remediar quedándose también.
El tirano egoísta había aparecido en estas reflexiones, que si bien no exteriorizó con palabras, lo decían bien a las claras su ceño fruncido y su expresión airada que en ningún momento trató de disimular.
Desde entonces, varios días se quedó la madre en la cabaña. El padre iba solo a trabajar.
El abuelo se había agravado y ya no podía abandonar el lecho de ramas y de hojas de palma.
Era necesario atenderlo y alcanzarle los alimentos, pues él era incapaz de moverse por su voluntad.
Ese día muy temprano, cuando las estrellas aun brillaban en el cielo, Akitá salió a trabajar. Su tembirecó iría algo más tarde pues era imprescindible su ayuda ese día. Sagua-á quedaría cuidando al abuelo.
Cuando despuntaba la aurora, Mondorí consideró que era hora de salir. Antes de hacerlo, despertó a su hijo que dormía profundamente.
El niño se despertó de mala gana, refregándose los ojos con el dorso de sus manos. Malhumorado al tener que dejar el lecho tan temprano, respondió irritado al llamado de la madre:
-¡Qué quieres! ¿No puedes dejarme dormir?
-No seas egoísta, Sagua-á. Tu abuelo no puede quedar solo y además es necesario atenderlo. Su enfermedad le impide moverse por su voluntad y es justo que se lo cuide. Tu padre y yo debemos trabajar y tú tienes la obligación de dedicarte al pobre abuelo enfermo.
-¿Por qué tengo que atenderlo? -insistió iracundo-. ¡Yo había decidido ir al río a pesacr y por culpa de él debo quedarme acá como si estuviera prisionero! ¡Ya he preparado la igá y yo iré a pescar! ¡El abuelo no necesita nada!
-¡No seas malo, Sagua-á! Recuerda que tu abuelo fue siempre muy bueno contigo y que sólo bondades y mimos has recibido de él. Ahora te necesita, ¡es justo que le dediques tu atención! ¡Te prohíbo que te muevas de casa! ¡Ya irás a pescar cuando hayamos vuelto tu padre y yo!
-¿Exiges que me quede? Muy bien... ¡me quedaré! ¡Pero te aseguro que no me obligarán a hacerlo otra vez! -concluyó amenazante el desesperado Sagua-á.
Triste se fue Mondorí al reconocer los sentimientos mezquinos que dominaban a su hijo.
Mientras iba caminando, pensó en Sagua-á cuando era pequeñito y recordó la bondad que albergaba entonces su corazón...
Con su manecita tierna acariciaba a los animalitos que se acercaban a la cabaña en busca de alimento y a los que era capaz de dar lo que él estaba comiendo... Y no olvidaba el día cuando, entre dos de sus deditos traía una florecilla silvestre cortada por él mismo que le entregó mirándola con expresión tan alegre y orgullosa como si le hubiera dado un tesoro...




¡Cómo había cambiado su hijo! ¡Qué malos sentimientos se habían apoderado de su alma! ¿Cuál sería la causa de este cambio?
Temió la madre por él. Tupá, el Dios que premiaba a los buenos, no dejaba sin castigo a los malos. ¿Qué tendría reservado para Sagua-á?
Dominada por tan tristes pensamientos hizo el camino hasta la plantación de algodón, donde su marido ya estaba trabajando desde tan temprano, y lamentó que la inminencia de la recolección no le hubiera permitido quedarse junto al abuelo enfermo. No tenía confianza en que Sagua-á le prestara la atención necesaria.
Mientras tanto, allá, en la cabaña de la selva misionera, su triste presentimiento se cumplía.
Sagua-á obedeció a su madre: no se movió de la casa; pero se dedicó a arreglar sus útiles de pesca y a preparar los elementos que utilizaría al día siguiente cuando pudiera ir al río como él deseaba.
Del pobre abuelo ni se acordó siquiera.
En cierto momento oyó que lo llamaba con voz débil y entrecortada:
-¡Sagua-á...! ¡Sa... gua...á...!
Malhumorado el niño al verse molestado e interrumpido en su ocupación de mala gana respondió:
-¿Qué quieres? ¡Ya voy!
Pero ni se movió.
El anciano, mientras tanto, se debatía en su lecho con un desasosiego que crecía por momentos.
Sagua-á oyó que lo volvía a llamar:
-¡Ven... Sa...gua...á...! ¡Ven... por... favor...!
Acudió por fin el niño de mala gana. Cuando estuvo junto al inimbé donde yacía el enfermo, airado volvió a preguntar:
-¿Qué quieres?
-¡Alcánzame un poco de agua...!
-¿Tu vida se apaga? ¿Se apaga como un cachimbo? -y continuó riendo divertido por la gracia que le habían hecho sus propias palabras.
-Sí... mi vida se apaga... como un pito güé... Alcánzame un poco de agua... Hazme ese favor...
Pero el desalmado, sólo pensaba en reír y repetía sin cesar:
-Pito güé... Pito güé...
El viejo, mientras tanto, llegados sus últimos momentos, con los labios resecos, vencido por una sed abrasadora, expiró.
Al mismo tiempo el niño, que asistía impasible a la escena, continuaba repitiendo las palabras que le habían hecho tanta gracia:
-Pito güé... Pito güé...
Nada le hizo pensar en la transformación que se producía en esos momentos en él.
Su cuerpo se achicaba, se achicaba más y más, cubriéndose de plumas de color pardo. Su cabeza, ya pequeñita, se alargaba y su boca se transformaba en un pico con el que hallaba cierta dificultad para seguir gritando:
-Pito güé... Pito güé...
Momentos después, en la cabaña, sobre su lecho de palma yacía exánime el anciano, mientras en un rincón, junto a la ventana, un pájaro de lomo pardo y pecho amarillo, que tenía una mancha blanca en la cabeza, no cesaba de repetir:
-Pito güé... Pito güé...
Era Sagua-á, que, castigado por su egoísmo y su mal proceder, fue transformado en ave por uno de los genios buenos que enviaba Tupá a la tierra. Ellos eran los encargados de premiar a los buenos y dar, a los malos, su merecido.
Cuando Akitá y Mondoví volvieron, encontraron al anciano muerto en su inimbé.
En el momento de entrar, un pájaro de plumaje pardo y amarillo voló pesadamente, saliendo de la habitación por la abertura de la puerta.
Una vez en el exterior, parado en una rama del jacarandá que crecía junto a la cabaña, no dejaba de gritar con tono lastimero:
-Pi...to güé... Pi...to güé... Pi...to güé...
Este, decían los guaraníes, había sido el origen de nuestro benteveo, al que ellos llamaban pito güé, imitando su grito, en el que creían ver reproducidas las palabras que causaran tanta gracia al pequeño egoísta cuando las oyó de labios del abuelo moribundo.



Referencias

El benteveo es un pájaro americano de treinta centímetros de longitud más o menos.
Tiene el lomo y la cola de color pardo verdoso; la cabeza negra con dos listas blancas, que, partiendo del pico, adornan ambos lados de la cara; la garganta y parte del pecho son blancos; el resto de este último y el abdomen ostentan un color amarillo vivo, color que luce también en el copete, que termina en negro.
El pico, de color negro, lo mismo que las patas, es tan largo como la cabeza, terminando en un gancho bien pronunciado.
Las alas, alargadas, llegan hasta la mitad de la cola, que es, asimismo, alargada y además cuadrada.
Aunque se alimenta también de lombrices y de otros gusanos, es animal insectívoro, causa por la cual difícilmente puede vivir en cautividad.
Prefiere atrapar los insectos al vuelo, o bien de las ramas y de las hojas.
Construye su nido, grande, en forma esférica, con lanas, ramitas y pajas en horquetas o en las ramas de los árboles, colocándole la entrada al costado. Pone huevos de color amarillento con manchas parduscas.
Vive en lugares donde hay arboleda, generalmente cerca de poblaciones.
Su vuelo es recio, alcanzando mayores alturas que otros pájaros.
Es muy valiente, capaz de hacer frente a algunas aves rapaces, de las que se defiende con valor y a las que obliga a alejarse de las cercanías de su nido, favoreciendo así a otras aves indefensas y hasta a las aves de corral.
Su grito agudo y prolongado, en el que algunos creen oír: benteveo, otros pitogüé, o bichofeo, pitaguá, quetubí, pitojuán y otros, es el que da origen al nombre que lleva y que varía según las diferentes regiones que habita.
En nuestro país vive desde Buenos Aires, San Luis y Mendoza hasta el límite norte, de Jujuy a Misiones.
En algunos lugares se tiene la creencia que cuando el benteveo grita al mediodía, junto a una casa, avisa la llegada de gente inesperada: parientes, amigos o personas extrañas.
En otras partes atribuyen su grito cerca de una casa a un anuncio de nacimiento.
(Texto gentileza de: http://www.redargentina.com/leyendas/leyendabenteveo.asp)



FOTOS TOMADAS EN LA AUTOPISTA DE CIRCUNVALACION DE LA CIUDAD DE SALTA


sábado, 27 de diciembre de 2014

Pato puneño


Anas puna (Tschudi, 1844)
Puna Teal

Familia: Anatidae
Órden: Anseriformes
Clase: Aves
Filo: Chordata
Reino: Animalia



Identificacion

46 cm.
Pico azul con la parte superior y la punta, negros. Patas grisáceas.


Macho
Frente, corona y posterior del cuello, negros. Lados de la cara, garganta y anterior del cuello, blancos. Dorso pardo con las plumas orilladas de ocráceo. Ventral pardo vermiculado de ocráceo. Flancos y abdomen barrados fino de negro y gris. Alas, primarias pardas, secundarias verde metálico, con puntas blancas y banda subterminal negra. Cubiertas pardas orilladas de blanco.
Cola finamente barrada de gris y negro.(Texto gentileza de: http://argentavis.org/2012/sitio/especie_id.php?id=986)


Hembra
Coloración parecida al macho, pero de colores más apagados.


FOTOS TOMADAS EN ZONA DEL DIQUE CAMPO ALEGRE DE SALTA "LA LINDA"



Picolezna estriado

Clasificación científica

Heliobletus contaminatus
Berlepsch, 1885
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Clase:Aves
Orden:Passeriformes - Suboscines
Familia:Furnaridae







FOTOS TOMADAS EN POTRERO DE LINARES DE SALTA "LA LINDA"


Carpinterito comun

Clasificación científica

Especie:P. cirratus
Nombre binomial Picumnus cirratus
Temminck, 1825


Status de conservación según BirdLife: preocupación menor


Especie de escasa a común en el norte y este argentino, su hábitat lo conforman los bosques y selvas ribereños.


El macho presenta la parte superior de la cabeza color rojizo y la hembra negro.
Mide 8 cm



FOTOS TOMADAS EN POTRERO DE LINARES DE SALTA "LA LINDA"


viernes, 26 de diciembre de 2014

Curutié blanco

Ficha Tecnica
Orden: Passeriformes
Familia: FURNARIIDAE
Nombre Común: CURUTIÉ BLANCO
Nombre Cientifico: Cranioleuca pyrrhophia
English Name: Stripe-crowned Spinetail
No amenazada

DESCRIPCIÓN. Mide 14 cm. Corona estriada de negro; notable ceja blanca; antifaz oscuro; garganta blanca; espalda y alas castañas, con hombros rojizos; pecho blanco; vientre blancuzco; cola parda oscura; todas la plumas terminan en puntas; ojo blanco notable.


COMPORTAMIENTO. Muy confiado y siempre inquieto, pasa de una a otra rama, se cuelga y trepa enérgicamente. Hace dormideros, bastante voluminosos, de palitos sujetos a las ramas de los árboles, por lo general con una entrada doble que apunta hacia abajo.

HÁBITAT. Principalmente en áreas arbustivas y boscosas, en montes o arboledas aisladas, también en zonas de estepas arbustivas del sur.


ALIMENTACIÓN. Insectos, sus larvas y huevos, que captura activamente en sus recorridos entre las hojas, troncos y ramas de árboles y arbustos

NIDO. Construye una estructura pequeña de palitos, de forma esférica y cerrada, con una entrada lateral. Lo ubica por lo general en árboles a una altura media. La cámara de cría la recubre con abundantes materiales suaves, como plumas y pastos secos, y allí pone 3 huevos blancos. Los pichones son alimentados por ambos padres y abandonan el nido cuando completan su plumaje y aprenden a volar.


SITUACIÓN. Escaso. Sus poblaciones son estables, no presentan riesgo de conservación.

DISTRIBUCIÓN. Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay, en Argentina desde el norte hasta el norte de la provincia de Río Negro.(Texto gentileza de: http://www.jumara.com.ar/)



FOTOS TOMADAS EN POTRERO DE LINARES DE SALTA "LA LINDA"


martes, 23 de diciembre de 2014

Suirirí pico corto

Ficha Tecnica

Orden: Passeriformes
Familia: TYRANNIDAE
Nombre Común: SUIRIRÍ PICO CORTO
Nombre Cientifico:Sublegatus modestus
English Name: Southern Scrub-Flycatcher
No amenazada

El mosquero matorralero sureño (Sublegatus modestus), también denominado suirirí pico corto (Argentina,Paraguay), suirirí copetón (Uruguay), viudita gris (Uruguay), mosquero gorgigrís, atrapamoscas gorgigrís oguaracava-modesta (Brasil), es una especie de ave paseriforme perteneciente al género Sublegatus, que integrafamilia Tyrannidae. Se distribuye en el centro y centro-sur de América del Sur.

Descripción
Mide 14 cm. Partes superiores marrón oliváceo, con estría blanca por el ojo. Pico corto y negro. Alas más oscuras con dos listas blancas bien visibles. Garganta y pecho gris claro, contrastando con el abdomen amarillento.

Distribución y hábitat
Su área de nidificación se extiende desde el centro del Perú, el norte de Bolivia, el centro del Brasil, el Paraguay,Uruguay, y las provincias del noroestenoreste, y centro de la Argentina, llegando por el sur hasta el norte de laPatagonia. En otoño, la población austral migra hasta el norte, al este de Perú y la cuenca amazónica.
Habita en bosques semiáridos, o húmedos abiertos o degradados, sabanas arboladas, y arbustales áridos.


Comportamiento
Alimentación

Quieto y discreto, posa erecto, en general oculto en el follaje. Da vuelos cortos para cazar insectos en el aire o sobre plantas, y puede comer frutos junto con Elaenias y otras aves.

Vocalización
El llamado es un “psiu” débil y fino, repetido a intervalos de un segundo.(Texto gentileza de: http://es.wikipedia.org/wiki/Sublegatus_modestus)



FOTOS TOMADAS EN LA AVENIDA DE CIRCUNVALACIÓN DE SALTA "LA LINDA"




domingo, 21 de diciembre de 2014

Canto de zorzal colorado



video

VIDEO TOMADO EN LA QUEBRADA DEL TORO DE SALTA "LA LINDA"



Cerquero cabeza castaña


Ficha Técnica

Orden: Passeriformes
Familia: EMBERIZIDAE
Nombre Común: CERQUERO CABEZA CASTAÑA
Nombre Cientifico: Atlapetes fulviceps
English Name: Fulvous-headed brush-finch
No amenazada



Ecorregion:
Selva de Yungas


Tamaño: 15cm
Peso: 28.2g


Hábitat: bosques montanos, hasta 2500m s.n.m


Alimento: insectos y semillas



 FOTOS TOMADAS EN LA QUEBRADA DEL TORO DE SALTA LA LINDA





viernes, 7 de noviembre de 2014

Zorzal Chiguanco

Clasificación científica

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Passeriformes
Familia: Turdidae
Género: Turdus
Especie: T. chiguanco
Lafresnaye & d'Orbigny, 1837


El zorzal chiguanco (Turdus chiguanco) es una especie de ave en la familia Turdidae. Habita en Argentina, Bolivia,Chile, Ecuador y Perú, en tierras húmedas tropicales y subtropicales, además de bosques con altos niveles de degradación.



FOTOS TOMADAS EN LA QUEBRADA DEL TORO DE SALTA "LA LINDA"